21 de mayo de 2013

En la escuela


Todo comenzó cuando entre a la universidad, un cambio muy radical si me lo preguntan, una escuela muy alejada de la capital, en medio de un bosque, una escuela muy sola, arbolada, seria, hasta cierto punto un poco tétrica, abandonada por el director del que poco se sabe, una universidad con un historial no de muy buena fama, fama que los medios se encargaban de ocultar y confundir. Salones sin alumnos, cocina sin empleados, pocos profesores, el caer del sol hacia verla como un hotel viejo sin residentes entre tanto árbol y vegetación, me parece extraño porque no hay animales, las aves parece no gustarles los arboles de la escuela, ¿insectos?, lo normal, muchas moscas por todas partes, pueden andar a sus anchas por todas partes.

Miércoles, primer día de clases, no ingrese el Lunes, por que no se me apetecía, por lo regular son días para presentarse, a mi no me importaba que me conocieran o supieran de mi, venia de otro lugar, otra vida, otra historia, quería empezar de cero, y realmente quiero decir cero, si eso implica que nadie me conozca, creo que lo puedo soportar.

Somos 8 en mi salón, ya todos parece que se conocieran de tiempo, solo han pasado 2 días, y realmente creen que pueden hablarse como si fueran amigos desde niños, me parece ridículo, al fin y al cabo creen que la amistad dura para siempre, al menos, ¿es algo que existe?, una sonrisa burlesca se asoma por mi boca cuando pienso en este tipo de tonterías, no me desviare. 

-¿Cual es tu nombre?, 
Pregunta la profesora.
-¿En realidad es de gran relevancia que sepa mi nombre?, pensando en la la respuesta que tendría la maestra, preferí decirle mi nombre, me llamo Rubén, Rubén López, fue el primer nombre y el peor nombre que se me pudo ocurrir.
La maestra titubeo, dio una, dos, tres repasadas a la lista de asistencia, hasta que:
-Muy bien, solo para la siguiente le pido joven, me responda con el respeto que me merezco.
-Si, asenté con la cabeza.

Primer día de clases.

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